miércoles, 24 de diciembre de 2014

Últimas horas en Dublin

Dublin, 8 de febrero de 2014

Como solo teníamos medio día en Dublin, resolvimos realizar una caminata por la ciudad, la cual nos llevó a la muy hermosa catrdral de St. Patrick. Para entrar era necesario pagar una entrada, pero sin duda valia la pena. Los vitreaux con las hermosas guardas en estilo celta y el increíble piso decorado en el marco de la construcción gótica... y, un gift shop. Curioso pensar que notables que fueron sepultados en la iglesia, acabaran al lado del gift shop. A propósito del gift shop, me compre un delicioso libro sobre el manuscrito de Kells, cuyos originales se encuetra en la bibliotrca del Trinity College. No hubo ya tiempo para conocer el manuscrito y sin duda, es para mí uno de los principales pendientes del viaje.

St. Patrick

Luego regresamos desde St. Patrick hasta la zona de Temple Bar, la caminata fue de lo más pintorezca puesto que en pocas horas se disputaría un importante partido de rugby: Gales vs. Irlanda. Y más tarde, jugaría Escocia contra Inglaterra. Asi que la ciudad estaba sembrada de vendedores de banderas, chicas y muchachos con atuendos típicos y disfraces... clima de fiesta.

Irlanda vs. Gales: un clásico

Para despedirnos del viaje, pedimos unas cervezas en un pub, mientras, en la previa del rugby, se veía un partido de la liga inglesa de fútbol: Liverpool vs. Arsenal. La goleada del Liverpool fue contundente, y todos en el bar, celebraron.

Al aeropuerto viajamos en taxi, ya que a esta altura acumulamos demasiado equipaje para considerar otras alternativas. La terminal de Aer Lingus, la aerolínea irlandesa, me resultó imponente. Estuvimos buen tiempo allí porque el vuelo se demoró una medía hora. Nos pusimos bastante tensos porque teníamos muy poco tiempo para combinar en Londres a Buenos Aires. No obstante, tratamos de relajarnos y mirar el partido que parecía lo único importante en una terminal semidesolada. Finalmentr ganó Irlanda... y se notaba cierto clima de alegría.
Ganó Irlanda, y todos contentos...

Las normas de seguridad para abordar el avión fueron respetuosas aunque estrictas. En Londres la cosa siempre es un poco más tensa, y si bien te piden disculpas, uno se siente levemente humillado... en fin, todo sea por la seguridad.

Corrimos mucho, pero finalmente llegamos a la terminal 5 gracias a la logística de las short conexión. De todas formaas, demoraron el vuelo unos minutos porque un grupo grande que venía de Francia, también estaba atrasado.


Embarcar el avión lleno de argentinis, incluyendo un grupo de adolescentes en aparente viaje de estudios fue deprimente. Les evitaré los pormenores al respecto porque fue un gran viaje y prefiero fijar en mi retina los frescos de Boticelli, las callecitas de Oxford, los oleos de Turner, y el arquetipico verde de las tierras celtas con sus castillos y sus leyendas...

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