viernes, 13 de enero de 2017

Oh Killington, Killington!!

Killington, Vermont. 14 de enero de 2017
Cuando un lugar te fascina la tentación de volver es grande y decidimos no resistirnos. Killington es un centro de esquí hermoso y volvimos a encontrarlo hermoso por segunda vez. Es difícil comentar algo nuevo que no haya dicho el año pasado en mi post sobre nuestro esquí week.
De siete días esquiamos seis (uno llovió). Los primeros días fueron de frío extremo… esquiamos con temperaturas inferiores a los 20 grados bajo cero, lo cual se siente. Se resiste porque es un frío seco, pero igual es mucho, mucho frío. Experimentamos con calentadores de manos porque se nos congelaban los dedos y aunque el resultado no fue siempre óptimo nos sirvieron para sobrevivir, sobre todo en las bajadas.

Días con -20°C en Killington (imagen en 360)
Killington es un centro muy grande, una red de pistas que vincula varios picos: Bear Mountain, Sky Peak, Killington Peak, Snowdon Mountain y Ramshead Mountain. Un poco más lejos, Pico Mountain (a este último no se puede llegar esquiando pero hay un proyecto para unir ambas montañas en el futuro). La variedad de pistas es tal que habiendo sido el año pasado de nevadas flojas, toda el área oriental (Bear Mountain) estaba cerrada y descubrirla este año fue una de las mejores cosas de la temporada. Especialmente una larguísima pista verde (Great Eastern) cuyo recorrido, atravesando bosques, cabañas y hasta la ruta principal de Killington fue para mí, una  de las cosas más hermosas de estas vacaciones.

Un día de intenso esquí

Durante toda la semana, nuestra rutina fue un día al todo esquí, generalmente comenzando a eso de las 9:30 de la mañana por las conexiones a Bear Mountain y, por la tarde, en el otro extremo de la montaña. Terminabamos con la última silla a las 16 horas.

Lounge de Bear Mountain: nuestro preferido

Con las últimas fuerzas, varios días fuimos a la pileta de agua tibia a nadar algunos largos. La pileta del hotel no es una pileta cubierta aunque se accede desde el interior. La experiencia de nadar de noche rodeados de nieve es una experiencia bastante extravagante…

Pileta del hotel

El día que llovió, recorrimos algunos alrededores. Llegar hasta la base de Bear Mountain por la ruta, nos dió verdadera dimensión de las distancias que veníamos esquiando. Visitamos brevemente Okemo, un centro competidor de Killington del que nos sorprendió saber que contaba con aerosillas protegidas por burbujas (Orange bubble lifts) idea que siempre imaginamos al subir por un medio ventoso y nos resultó maravilloso descubrir que existía. Okemo nos pareció un centro atractivo, moderno y con muy ingeniosos nombres para sus pistas. Nos queda rebotando la idea de conocerlo mejor en otro viaje.
Luego en dirección norte fuimos a conocer Pico Mountain, asociada al complejo Killington. Pico Mountain tiene un perfil más familiar por lo que había muchos niños esquiadores… aunque no en las pistas precisamente ya que el día no era muy propicio para la nieve. Descubrimos también en Pico Mountain un pequeño museo de antigüedades relacionadas con el esquí que nos recordó a un espacio similar en Las Leñas. Realmente el esquí como industria turística no sería posible sin los modernas tablas carving y a la confortable indumentaria que nos protege del frío extremo…

Fijaciones antiguas

... y sin mucho plan adicional para un día lluvioso, completamos el recorrido visitando la ciudad de Rutland con su casitas de madera típicas de New England…

Rutland

Hoy fue el último día de esquí. Pasada la lluvia y regresando las temperaturas bajo cero las pistas estaban bastante malas para el nivel que veníamos viendo hasta ahora. Las máquinas de nieve estaban trabajando a full porque, al ser este que comienza un fin de semana largo aquí en los EEUU (cumpleaños de
Martin Luther King) esperaban una gran afluencia de esquiadores…

Máquinas de nieve


Para despedirnos de Killington  se nos ocurrió hacer tubing en el Clubhouse ubicado en la East Mountain Road (enfrente del hotel, para ser exactos). Lanzarnos a toda velocidad con los gomones en el hielo bajo un cielo con constelaciones extrañas y una increíble luna llena fue una experiencia inolvidable… aunque un poco violenta, por cierto.

Tubing 

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