lunes, 2 de enero de 2017

Una campana para celebrar la libertad


King of Prussia, 2 de enero

Hoy fuimos a visitar la ciudad de Filadelfia, a unas 22 millas de aquí. El día estuvo muy lluvioso, de modo que la caminata no solo fue húmeda y fría sino que tuvimos que resignar algún que otro landmark.
Comenzamos el recorrido por Market St. y bajo la lluvia llegamos al Visitor Center donde logramos ubicarnos en relación a las atracciones de la ciudad. Allí nos pusimos al tanto de algunos datos históricos sobre Filadelfia. Una de las cosas que más me interesó es que el “Underground railroad” no fue subterránea ni ferroviaria… al menos no literalmente. El concepto alude a la red que ayudó a muchos a escapar de la esclavitud. Filadelfia fue una ciudad clave en esta red conformada por personas de buena voluntad que ayudaban a los afroamericanos a alcanzar la libertad. El “Underground railroad” era una actividad ilegal, por lo que rara vez las personas involucradas dejaron escritos. Una excepción a ello fue el trabajo de William Still en 1872, un afroamericano que nació libre y que pudo recoger de primera mano muchos de esos relatos y que hoy conforman un testimonio histórico de la lucha por la emancipación de los esclavos negros. El Visitor Center realiza un homenaje a estas valientes personas.

City Hall

Luego conocimos la famosa Liberty Bell en el City Hall, que tiene un valor simbólico  no solo respecto a la independencia américa sino en relación al abolicionismo. En rigor la campana está rota y pese a los intentos, nunca pudo ser reparada. Ahora luce una rajadura que es histórica en sí misma… la campana es una marca en sí misma. El centro de interpretación construye su valor simbólico y finalmente la presenta en una sala iluminada y todos se sacan fotos y selfies con ella, como si fuera una pop star... y, obviamente, nosotros hicimos lo mismo...
Liberty Bell

El City Hall incluye una visita guiada (es parte del National Park Service) y nos dispusimos a esperarla bajo la lluvia hasta que llegó un guardaparque enano (sí, ¡enano!), explicando con mucho histrionismo que solo entraban 80 personas por tanda y que había que esperar unos 15 minutos más. Aunque nos pareció simpático, había demasiada gente y nos estábamos muriendo de frío... preferimos ingresar al ala oeste y ver una exhibición dedicada a los Great Essentials de la declaración de la independencia:

  • Whatever power government possessed came from, and could be reclaimed by, those who are governed.
  • Free and independent nations existed to secure the welfare of the people.
  • Just government depended upon a written constitution, not the personal whims of human leaders.
  • Power must be carefully separated, balanced and shared by national, state, and local governments.
En rigor, no es que fuera una novedad leerlos, pero no deja de ser un momento luminoso leer ideas tan claras sobre valores que, sin duda, compartimos… y razonando sobre la cuestión tras almorzar, continuamos caminando por la ciudad histórica, especialmente un callejón conservado (Elfreth’s Alley) con estructuras construidas entre 1720 y 1830. El área inicialmente comercial fue luego ocupada por inmigrantes de clase trabajadora. El área fue preservada como lugar de interés a partir de 1934 y sin duda tiene un encanto especial.

Elfreth’s Alley

Para finalizar la visita, fuimos al museo The Franklin Institute, que nos pareció francamente inspirador. Pensando como una instalación didáctica con un inmejorable criterio estético, la puesta narra diversos aspectos de la vida de Franklin basandose en evidencias históricas y ofreciendo recursos interactivos multimedia muy atractivos y bien guionados... pero sin abusar de la exaltación y otros recursos que a veces resultan un poco desgastantes en este tipo de exhibiciones. Toda una lección de forma y contenido...

Muestra interactiva 
Comprando un libro de citas de Franklin en el gift shop (y sí, nos motivamos) nos despedimos de Filadelfia.

Filadelfia
Ya atardeciendo, regresamos a King of Prussia e hicimos una visita a Home Depot para comprar algunas herramientas difíciles de conseguir en Argentina… y no dejamos de sorprendernos de lo atrasados y carísimos que son nuestros electrodomésticos...

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